Estimados y estimadas:
domingo, 20 de septiembre de 2009
Cuentos de todas partes
Estimados y estimadas:
lunes, 17 de agosto de 2009
El Ensayo o la invención de la verdad
Para redactar un ensayo, señala el profesor Milton Merino de la Universidad Mayor, ya sea literario o científico, es conveniente que cuente con tres partes importantes en su estructura: la introducción, el desarrollo y la conclusión.
En la introducción, se plantea el problema y la tesis que se ha de defender en el desarrollo.
En la segunda parte, en el desarrollo, se presenta la defensa de la tesis a través del análisis de los juicios que giran entorno a las posturas que tiende a defender la tesis.
En la última parte, la conclusión, se estructura a través del retorno a la primera parte, el planteamiento del problema, con la finalidad de resaltar la importancia de los hechos que validaron la hipótesis, para finalmente atar cabos y dar una respuesta a las interrogantes planteadas.
En general, ambos tipos de ensayo no tienen un modelo riguroso que determine reglas de organización (incluso introducción, desarrollo y conclusión se pueden alterar en el orden). De hecho, el ensayo tiene a su vez algo de ciencia y algo de literatura. Asimismo, la exposición del ensayo debe de ser clara y sistemática, pero por otro lado, debe de ser bella. La belleza se centrará en la forma en que el ensayista comunica de manera sencilla y con vocablos adecuados tanto el planteamiento, como la defensa de la tesis.
Finalmente, es aconsejable que el ensayo posea un título que refleje el contenido del ensayo de manera original, para poder captar la atención del receptor.
En la red puedes encontrar cómo hacer trabajos científicos o cómo hacer ensayos de alto nivel.
sábado, 3 de enero de 2009
Teun van Dijk: Análisis crítico del discurso
La idea del taller consistía en conversar acerca del discurso y la sociedad. Básicamente, el análisis crítico del discurso no es un método, más bien se trata de un movimiento social de personas preocupadas de temas sociopolíticos, que buscan mirar la manipulación del discurso, observando la producción y reproducción del poder a través del lenguaje.
Por ejemplo, la práctica lingüística de llamar a alguien “rebelde” o “terrorista”, implica una variación que se puede interpretar como un abuso, revelándose una forma de discriminación y la evidencia de una ideología detrás de las palabras.
Los medios de comunicación, en gran parte, eluden temas como el racismo, la pobreza y la discriminación o, también, se les disfraza de rareza, de objetos de lástima, de amenazas a la vida, etc. Es fundamental, entonces, ver si los discursos funcionan a favor de la dominación o de la resistencia y esa es, por otra parte, una decisión central para quienes participan en la comunicación.
Los creadores de discursos (periodistas, escritores, políticos, agentes sociales) deben tener la lucidez necesaria para distinguir el rumbo de su participación discursiva. Por supuesto, quienes interpretan los discursos precisan de claridad frente a lo que reciben. Otro aspecto del análisis es ver cómo viven la comunicación los participantes.
El analista debe fijar sus prioridades de estudio, su método surgirá de las preocupaciones y preguntas que tenga. Para Van Dijk, los principales temas son el racismo y la discriminación, nunca bien cubiertos en los medios, ni siquiera por quienes pertenecen a las élites simbólicas.
En el caso de los profesores, vale hacerse la pregunta acerca del discurso pedagógico, tanto en las salas de clases, como en los textos y otros espacios sociales: ¿son ellos agentes de cambios sociales o reproductores del sistema de poder? ¿Cuáles son las prácticas discursivas de los maestros, sus metáforas, argumentaciones, falacias, formas de pronominalización, sus presuposiciones? ¿En qué contextos ejercen su discursividad? ¿Cómo crean ese mismo contexto a través del discurso?
Sin ir más lejos, el currículum y los textos que lo acompañan son los únicos textos obligatorios en nuestra sociedad, ¿cómo manejan los profesores esos “textos obligatorios”? ¿Existe un análisis crítico del discurso pedagógico y sus textos, sus ideologías y su relación con el conocimiento? ¿Ejercen los profesores una manipulación de los alumnos? ¿Es necesario crear nuevos textos de estudio?
Todas estas preguntas quedaron abiertas en nuestra conversación con el profesor Van Dijk, dejándonos un tremendo desafío como estudiantes y educadores.
lunes, 13 de octubre de 2008
Poe, maestro del horror
miércoles, 15 de agosto de 2007
Los Mejores Cuentos de Terror
Todos tenemos miedo, el que sea, cualquiera, pero lo tenemos. Los relatos de terror nos ayudan a ir reconociendo nuestros miedos, explorar aquello a lo que tememos. Pueden ser las fobias a cosas elementales, insectos, plumas, sustancias repulsivas, o también a sufrir daño corporal, como mutilaciones o heridas brutales. Contemplar ese horror nos puede ser repulsivo y, a la vez, atractivo. Por otra parte podemos tener horror a enfrentar una muerte dolorosa o repugnante, tanto la propia como la de otros, en particular, la de nuestros familiares o amigos, quienes pueden ser víctimas, además, de terribles mutaciones. Por último, existe el temor a perder nuestra alma a manos de alguna entidad maligna y vagar eternamente en la condenación final. Todos estos temores son desarrollados, con ejemplar maestría, por los más importantes autores del género en la colección Los Mejores Relatos de Terror (o Cuentos de Terror, publicados en Alfaguara) que te presento aquí:
“El Extraño caso del señor Valdemar” de E. A. Poe
“Un Habitante de Carcosa” de Ambroise Bierce
“La Verdad acerca de Pyecraft” de H. G. Wells
“El Almohadón de Plumas” de Horacio Quiroga
jueves, 19 de julio de 2007
El artista como asesino
viernes, 18 de mayo de 2007
jueves, 26 de abril de 2007
Poe: el maestro del terror
Considerado el maestro del relato de terror, Edgar Allan Poe convirtió en arte nuestras sensaciones de horror, provocándolas a través de cuidadosas punzaciones, avanzando lentamente en el desarrollo de su narrativa, hasta atraparnos en una situación de angustia y de pánico incontenibles. Sus temas favoritos fueron el morir enterrado vivo, vagar en un laberinto de torturas interminables, enfrentar las fuerzas irracionales de la naturaleza y salir vivo, no más fuerte, como esperaría Nietzsche, sino que destruido; nuestras obsesiones, nuestro temor al dolor espiritual y al daño físico, nuestra percepción del vacío y del sin sentido son el material de sus historias. Devorado por sus propios fantasmas, Poe murió olvidado en la miseria, enloquecido por el opio y el alcohol, y sin embargo nos dejó la belleza oscura del miedo. Haz click aquí para ver más cuentos.
domingo, 4 de marzo de 2007
Leer y explorar
martes, 20 de febrero de 2007
Visitando Punta Choros
Tuve la suerte de conocer Punta Choros, una caleta de pescadores situada a unos 100 kms de La Serena, con playas no invadidas por hordas de veraneantes con motos de agua, basura y bocinazos. Descubrir este lugar me recordó otro hallazgo, otra playa de hace más de treinta años, también solitaria, silvestre, limpia y casi virgen, El Canelo que, hoy por hoy, es prácticamente inhabitable. Ojalá Punta de Choros no sea invadida por nuestro hábito depredador. Quizás deberíamos mantener el secreto.
miércoles, 31 de enero de 2007
El Laberinto del Fauno
viernes, 26 de enero de 2007
Persiguiendo una muñeca por Sanhattan
viernes, 29 de septiembre de 2006
Parra, un embutido de ángel y bestia
viernes, 8 de septiembre de 2006
Benedetti, comprometido con el lector
Desde siempre me ha llamado la atención la obra de Mario Benedetti, una creación de alta intensidad comunicativa, cercana al lector, que escribe sobre nuestros odios y nuestras fobias, sobre el amor y el desengaño. En palabras sencillas comparte verdades del hombre montevideano que es como todos los hombres y nos revela en su literatura un profundo compromiso con la vida, en defensa de nuestra dignidad y alegría de seres temporales e históricos. ¿Qué aprender de una lectura de sus cuentos? Sobre todo eso, vivirse la vida a plenitud, a todo pulmón, aunque aveces nos duela el asma.
lunes, 17 de abril de 2006
Inventando la vida
viernes, 24 de marzo de 2006
Fantasma en busca de fantasmas
De las muchas interpretaciones que los escritores han dado a la identidad del hombre americano, la novela "Pedro Páramo" de Juan Rulfo me ha dado la brutal desolación de un mundo sin esperanzas y sin posibilidades. El desencuentro domina esta historia que, de alguna manera, es la historia de todos los hombres y mujeres de América Latina, los mestizos que han sido olvidados por sus padres. De alguna manera, Pedro Páramo es una novela que nos muestra a un Telémaco degradado en la figura de Juan Preciado. El conocido mito de la telemaquía, es decir, la búsqueda del padre -en ese caso Ulises, el padre cariñoso y tierno que añora el hijo de Penélope en la Odisea- está aquí invertido. Fantasmas que buscan fantasmas en un espacio vacío y pérdido en la borrasca del desierto. Rulfo ha dado testimonio de ese mundo en sus fotografías, íntimas y lacerantes. Como en la Divina Comedia, aquí debemos abandonar toda esperanza al entrar a este infierno en donde ni siquiera nos espera la consideración del castigo, tampoco la opciónde unos cien años de soledad, puesto que en el mundo de Rulfo únicamente encontramos disolución y desengaño, un hombre mirando por toda la eternidad el camino que lleva al cementerio donde yace la mujer amada que nunca lo amó.
Crónica de una muerte anunciada
martes, 10 de enero de 2006
Enseñar es contar una historia
jueves, 17 de noviembre de 2005
“Los Coristas” o la educación que queremos
Para un ensayo de la Universidad vi un filme particularmente hermoso y emotivo, se trata de “Los Coristas” del director francés Christophe Barratier, obra de 2004 que estuvo a punto de ganar el Óscar a la Mejor Película Extranjera. Quiero destacar algunos aspectos relevantes, derivadas de esta película, que pueden ser útiles para interpretar nuestra tarea como educadores, incluso en situaciones extremas. De esa película les señalo elementos centrales que nos pueden orientar en nuestra práctica pedagógica:
a.- Observar el error como una oportunidad de reparación y reencuentro.
b.- Conocer íntimamente a nuestros alumnos desde lo personal.
c.- Realizar proyectos conjuntos profesor-alumno que colaboren en la formación de la identidad personal.
d.- Trabajar con nuestros alumnos con firmeza y rigor, y también, con cariño y respeto.
Son estas claves centrales –podríamos nombrar otras- las que rescato particularmente en estas líneas y que sintetizan, en gran parte, un estilo educativo que nos puede ayudar a construir la educación que queremos. ¿Cuál es la educación que necesitamos?